¿Porque será que a los parisinos les encanta esconder personajes marginales y deformes en sus monumentos...? Ya sea en las profundidades y rincones oscuros de la ópera de París o en las grandes alturas rodeado solo de gárgolas siniestras en el campanario de Notredame.
Personajes enamorados de mujeres bellas que al final de su fatídica historia o muere él o muere ella. Rodeados de un mundo muy dispuesto a judgar por las apariencias y a señalar con el dedo si se atreven a salir de su escondite eterno.
Antes de ir a París me propuse averiguar si Notredame seguía teniendo a un hombre con joroba y si la ópera tenía un dueño sin identidad. No os podéis imaginar (o tal vez sí) la cara de estupefacción cuando vi salir de la catedral a un jorobado de verdad a la cola de una procesión de feligreses conmemorando el día 15. Unos días después ví merodeando por los rincones oscuros a alguien en la ópera, moviéndose sin hacer ruido. La verdad llegué a pensar que estaba delirando. Y esto me llevó a la siguiente pregunta: ¿Que clase de personaje marginal esconde la Torre Eiffel? (Se admiten conjeturas de cualquier tipo.)
THE END.

