"Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las mas grandes novelas que jamas se haya escrito." Sin embargo uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído, ya que la lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma responde.
Todo el mundo tenemos un impulso literario dentro de nosotros, distintas voces que le gritan al mundo, pero muy pocos privilegiados tienen un verdadero don para expresarlo por medio de la palabra escrita. Tienen un fibra especial o un sexto sentido para colocar una serie de palabras adecuadas en el orden correcto para que cuando leas lo escrito, te convenza de ello aunque no sepas de lo que se esta mencionando. Ellos crean un medio de transporte para ver el mundo con sus ojos, para sentir lo que ellos sienten y creer en lo que ellos creen. Y lo mas fascinante de todo es que lo único que necesitan para ello es una pluma y unas hojas de papel en blanco. Crean una historia, un mundo, unos personajes y juegan a ser dios con ellos, escriben lo que les pasa y lo que sienten como si fueran marionetas y con ellos a ti, para que a través de su experiencia te hagas mas sabio, porque ya sabes lo que dicen: el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y probablemente sea cierto. Así que ellos de alguna manera te allanan el camino para que cuando caigas, sea como la segunda vez y aprendas esta vez si, para no volver a cometer el mismo error. Pero al fin y al cabo no se puede escribir la historia de la vida, puede que de una pasada si, pero no de la presente; y cuando caigas, lo verdaderamente importante es volverte a levantar, porque ahí esta el verdadero mérito; levantarte y seguir caminando sabiendo que en cualquier momento podrás volver a tropezar, pero seras mas fuerte.
Se han escrito mil y una historias, y en cada una de ellas esta el alma de su autor, con sus experiencias personales y sus sueños, creando una realidad paralela a la suya y abriendo su corazón al mundo como exponiéndolo en una bandeja de plata.
Todo el mundo puede escribir pero no todos son lo suficintemente valientes como para hacerlo. Y solo el hecho de intentarlo, su autor ya es merecedor de alabanza.
"Yo he escrito cartas. Muchas cartas. Pero siempre he sido egoísta y cobarde y jamás las envié. Tal vez porque iban dirigidas a mi misma, para que me sirvan de lección y aprenda de mis errores. Así que las guardaré. Las guardaré todas en el cajón de mi memoria para que no vuelva a suceder lo sucedido y de este modo secarme las lágrimas del pozo de mi alma herida".

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