martes, 17 de abril de 2012

Como miniaturas

Mucha gente odia ser pequeño, pero la gente menuda puede hacer grandes cosas y aprovecharse de ello. ¿No sería genial ser diminuto? vivir en un mundo gigantesco como en las aventuras de Gullivert. En un mundo enorme un charco puede convertirse en un lago y un cordón de unas deportivas en Nesie. ¿Imaginas cuanto de si daría un chicle? ¿Y si con una botella de alcohol pudieran emborracharse 50 personas? ¿Te lo imaginas? Pues no hace falta que lo hagas porque yo tengo las imágenes.



Todo que que nos gusta sería a tamaño gigantesco. El único inconveniente sería que todo lo que detestamos también. Afortunadamente o no, nosotros no podemos elegir de que tamaño ser, pero hay que tener en cuenta que seas del tamaño que seas, siempre hay ventajas y desventajas y todos estamos descontentos con el que nos ha tocado. Así que tengo una solución: debemos pensar siempre que somos lo contrario de lo que realmente somos, así lo odiaremos y al mirarnos al espejo veremos a la persona que en realidad queremos ser. Porque no hay nada mejor que aceptarse a uno mismo y no solo eso, y aunque se que esto esta mal decirlo; debemos amarnos mas que a nadie, porque al fin y al cabo quien va a vivir con nosotros toda nuestra existencia somos (indudablemente) nosotros mismos. Porque odiarnos solo nos puede llevar a sentirnos insignificantes y eso no tiene nada que ver con que seamos pequeños; porque la gente pequeña tiene al alma tan grande como cualquiera. Y eso es una verdad como un templo.
Así que seas grande, pequeño, de estatura mediana o un pino esta será tu casa y puedes volver a tomarte el té con Miss Daisy cuando quieras. Te estaremos esperando.

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