miércoles, 30 de mayo de 2012
Recuerdos
Cada persona conserva una serie de recuerdos según como ha sido su vida; pero parece que tienen vida propia. Se escapan de nuestra memoria, juegan al escondite y de vez en cunado cambian para dar las discusiones más absurdas que puedan existir. ¿Nosotros escogemos nuestros recuerdos, alguien lo hace por nosotros o simplemente es una cosa de azar? Nadie lo sabe muy bien, pero en mi opinión eso depende de la novela en la que vivas. Todos redactamos nuestra propia historia y como autores de ella podemos hacer lo que queramos con sus páginas.
Dicen que los recuerdos infantiles, por otra parte, son los más felices. Tal vez por lo que explica muy bien en el libro de James M. Barrie "Peter Pan" <<Cada noche, cada buena madre tiene por costumbre, después que sus hijos se hayan dormido, rebuscar en la imaginación de éstos y ordenar las cosas para la mañana siguiente, volviendo a meter en sus lugares las numerosas cosas que se han salido durante el día. Cuando os despertéis por la mañana, las travesuras y los enfados con los que os fuisteis a la cama han sido recogidos y colocados en el fondo de vuestra mente y encima, bien aireados, están extendidos vuestros pensamientos más bonitos, preparados para que os los pongáis.>> De esta forma tan feliz todo lo que recordamos son cosas bonitas y dulces, y lo malo lo recordamos con cariño. Tal vez por eso Peter Pan no quería crecer. El muy pillín sabía que es la mejor etapa de la vida. Lamentablemente hay personas que tienen malos recuerdos de la la infancia, probablemente su madre fuera un poco desordenada o simplemente (que es lo más probable) no tuviera quien le organizara los recuerdos del día.
Pero los recuerdos que más me gustan son los que no sabias que los tenias escondidos, y un día ves algo que te lo recuerda y lo mismos que sentiste entonces vuelve durante unos 13 segundos. La gente suele llamarlo nostalgia, pero yo no lo creo. La nostalgia es la pena por tiempos pasados y mejores, pero cuando tienes un recuerdo así te sientes afortunado por poderlos guardar otra vez en tu mente como un juguete perdido, como un pequeño tesoro y la emoción es tal que sientes una imperativas ganas de contárselo a todo el que se cruce en tu camino. A mí lo que me gusta es eso, los pequeños cofres de recuerdos.
Una de las cosas más tristes que le pueden pasar a una persona es que pierda la memoria, y en especial si esa persona ha vivido tan intensamente que sabes que si escribieras su historia seria un best seller; esas personas que pueden contarte batallitas durante horas y que aunque te cuente la misma historia continuamente le pone tanta emoción que jamás te cansas de escucharla. Y un día le tienes que contar tu su vida porque existe un vacío negro y aterrador en su mente, porque todos esos recuerdos maravillosos se han esfumado.
Dedicado al mejor abuelo del mundo, con una de las vidas más interesantes que mis orejas han tenido el privilegio de escuchar.
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